
Ser, habitando cada instante.
“Ser presente” no se trata únicamente de estar en un lugar, sino de habitarlo desde y con el cuerpo, las emociones, la mente y con todo lo que somos, se trata de estar aquí y ahora no solo con los pies, también con la mirada, la escucha, la intención. Ser presente es un acto de existencia.
El presente, donde transcurre la existencia y donde confluyen pasado y futuro, es la única dimensión en la que el ser humano puede ser verdaderamente, ya que el pasado se guarda en la memoria y el futuro se proyecta desde la imaginación, es decir, sólo en el presente podemos sentir, comprender y transformar, sólo en el presente podemos desplegar la posibilidad de elección y decisión, de libertad.
Aun así, el presente no es lineal, y cuando se observa de esta manera puede volverse también una trampa en tanto una ilusión de inmediatez que nos separa de la complejidad de nuestra existencia, ya que a veces la aparente urgencia del presente nos desconecta del pasado que aún nos habita o del futuro que deseamos construir, así, el presente se convierte en un tejido donde todo lo vivido y por vivir tienen lugar.
Ser presente es también un lugar de encuentro con otros, ya que la identidad y las experiencias en general se construyen en relación, en interacción, en resonancia, por eso, ser presente es también estar disponible para el otro desde la presencia que es generativa, que permite una existencia dinámica, a veces incierta, abierta al cambio. Somos siempre en proceso.
Ser presente es, entonces, una forma de resistir a lo que nos congela, como las categorías que nos reducen, las imposiciones que nos limitan, el miedo que nos paraliza, es sostener la posibilidad de volver a empezar, de escuchar de nuevo, de mirar distinto.
En terapia el presente es el lugar de la transformación, es la puerta de entrada hacia una relación terapéutica profunda, ya que tanto el terapeuta como quien consulta construyen una experiencia en la que se permite que lo que se siente, se piensa o se experimenta encuentre un lugar en la palabra, en el cuerpo, en el vínculo, de esta manera, más que querer resolver de inmediato, se acompaña el despliegue de la experiencia, tal como es ahora, para dar paso a la posibilidad de algo distinto.
