Psicología en Relación

2–3 minutos

Una mirada a lo humano a través del vínculo donde existimos y nos transformamos.

¿Quién soy para ti?, ¿qué lugar tengo en tu vida?, ¿qué significa estar contigo?

La vida humana transcurre en relación desde su inicio hasta la muerte, los seres a nuestro alrededor y a los que tenemos acceso a través de múltiples medios configuran nuestra experiencia, nos permiten reconocernos, nos confrontan y también nos acompañan. La psicología en relación es una mirada integradora que asume que el ser humano es en vínculo, y que solo desde ahí puede comprenderse y transformarse.

En cada vínculo se teje una historia, a veces firme otras no tanto. Las relaciones humanas ocurren en las experiencias que se viven a través de palabras, silencios, gestos, miradas, contactos, emociones compartidas y también malentendidos, es decir, las relaciones humanas están en construcción constante, nada permanece igual ya que crecen, se transforman, se tensan, se reconfiguran y en estos movimientos aparecen nuestras formas de amar, de tomar distancia, de defendernos, de pedir ayuda o no, de encerrarnos, de volver a estar y todas las demás.

Las relaciones, ya sean de pareja, familiares, de amistad o laborales no son estáticas, tienen ciclos. Hay momentos de apertura, de construcción, de estabilidad y también de desgaste, de distancia o ruptura; reconocer estos movimientos ayuda a comprender que el conflicto no es un error, sino parte natural de estar en relación, la diferencia está en cómo se habita ese conflicto, porque no siempre se tiene que volver un campo de batalla, también puede ser posibilidad de transformación.

En muchos casos los malentendidos no surgen por falta de amor, compromiso o interés, sino por formas distintas de interpretar lo que sucede, por maneras aprendidas de reaccionar, por necesidades no nombradas, por viejos dolores que se renuevan, por límites o posibilidades no establecidos, entre otros. La psicología en relación nos invita a hacer espacio para lo no dicho, a escuchar con atención lo que hay detrás del enojo o del silencio, a sentir y comprender para dar apertura a la posibilidad de reparar el vínculo permitiendo que se transforme, que tome una nueva forma, una más auténtica y más libre.

En contextos educativos, laborales, familiares o sociales, las habilidades relacionales no solo mejoran la comunicación, sino que transforman la forma en que convivimos. Escuchar, poner límites, expresar necesidades, reconocer al otro como un otro válido, son formas de estar que hacen la diferencia entre una relación que daña y una que sostiene, estas formas se van volviendo patrones que se van grabando, por esto, acompañar a alguien en su proceso muchas veces implica también desenredar esos hilos que se tensaron en otros momentos, y desde ahí, abrir la posibilidad de nuevos modos de estar con los otros.

Acompañar procesos humanos implica atender a estas tramas invisibles que habitan cada conversación, cada decisión o cada conflicto, ya que una persona no puede comprenderse fuera de los lazos que la atraviesan, de su historia familiar, su contexto, las relaciones que ha cultivado, las heridas que ha cargado; lo que ocurre en el presente es una puerta que abre a esos hilos profundos que han quedado anudados o sueltos en su camino. Es importante aprender a estar con otros, aprender a tejer relaciones donde podamos ser, con todo lo que somos.